El 26 de Diciembre de 1489, los Reyes
catolicos entran en Almeria. Desde el franquismo, las autoridades de
Almeria celebran esta fecha llamada “Dia del Pendon”.
POR LA RECUPERACION DE LA MEMORIA
HISTORICA Y LA DIGNIDAD DEL PUEBLO ANDALUZ. CONTRA LA CELEBRACION DEL
“PENDON” DE ALMERIA.
El día 26 de Diciembre de 1489, El
Zagal, en representación de los reyes almerienses, dando
cumplimiento a las Capitulaciones firmadas con los Reyes Católicos,
entrega pacíficamente las llaves de la ciudad con el fin de evitar
el derramamiento de sangre de la población almeriense.
Por estas Capitulaciones, los reyes
andalusíes de Almería reconocían vasallaje a los reyes
castellano-aragoneses a cambio de conservar la vida, haciendas,
cultura, lengua y religión de la población almeriense.
Estas Capitulaciones fueron incumplidas
por los reyes Católicos, ejecutando las numerosas pragmáticas
promulgadas por ellos mismos en las que a la población almeriense se
le prohibía su lengua, su escritura, vestimentas, tradiciones,
oficios y religión, siendo condenados a penas de muerte,
expropiación de bienes, destierro y otros castigos corporales, a
todos aquellos que incumplían dichas pragmáticas.
Al genocidio físico le acompaña un
genocidio cultural que llega hasta nuestros días. Para justificar el
Genocidio, los invasores, tras quinientos años de represión
inventan nuestra historia con conceptos como invasión de árabes,
reconquista, repoblación y expulsión, con el fin de borrar del
almeriense, del andaluz, cualquier recuerdo de su identidad cultural
e histórica, de pertenencia a un pueblo diferente del invasor , de
una cultura tan diferente de la que han intentado imponernos.
Año tras año, los herederos políticos
de aquellos invasores que con la cruz y la espada impusieron una
sociedad “unicultural”, exclusivista, racista, xenófoba,
machista y represora, vuelven a celebrar, como si de una hazaña se
tratara, el sufrimiento de millares de nuestros antepasados, ante la
impasible e inconsciente complicidad de nuestros conciudadanos.
En una sociedad “multicultural”,
donde el respeto, la tolerancia, la solidaridad y la integración de
los más desfavorecidos son los valores que pretendemos transmitir a
nuestros jóvenes para la consecución de una sociedad verdaderamente
libre y democrática, no podemos permitir la celebración de actos
que conmemoren un genocidio, y más aún cuando ese genocidio es el
cometido sobre nuestro propio pueblo.
Hace más de quinientos años, en aquel
fatídico 26 de Diciembre, una bandera ondeaba en los torreones de
nuestra Alcazaba: verde, blanca y verde, símbolo de paz, de respeto
y tolerancia, a la que el poeta Asbag Ibn Arquam, compuso este poema:
Una verde bandera
que se ha hecho de la aurora blanca
un cinturón
despliega sobre ti un ala de
delicia.
Que ella te asegure la felicidad
al concederte un espíritu
triunfante.
Aquella bandera no volvió a ondear en
nuestra ciudad hasta quinientos años después como símbolo de la
recuperación de esos valores de convivencia y tolerancia que la
sociedad andalusí almeriense practicó, aunque actualmente, los
políticos de nuestra ciudad se empeñan en festejar el final de la
convivencia pacífica y plural seguida de quinientos años de
intolerancia.
Que esta vuelta simbólica a nuestro
pasado, representado en nuestra bandera verde y blanca nos devuelva
los valores perdidos de nuestros antepasados para construir un futuro
de paz y prosperidad.
Alí Manzano

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