El día 2 de Enero de 1492 comienza el
calvario para el pueblo andaluz. El genocidio, la represión, la
Inquisición, las leyes de limpieza de sangre, las pragmáticas sobre
la prohibición de las lenguas moriscas, las vestimentas, los baños
públicos, la prohibición de portar armas, la desposesión de
bienes, las deportaciones masivas, etc. hicieron de Andalucía un
gran campo de concentración donde la supervivencia era una ardua
tarea reservada a titanes.
Se había comenzado a construir España
bajo la óptica de ese concepto judeo-cristiano de pueblo elegido y
designado por Dios para imponer su voluntad en la tierra y por lo
tanto con el derecho a disponer de vidas y bienes de los “otros”,
sobre todo si esos “otros” se empecinan en no reconocer la
“verdadera religión” y se empeñan en conservar sus costumbres y
prácticas espirituales.
Ese espíritu de “pueblo elegido”
es trasladado a América tras el supuesto descubrimiento por Colón.
Con los primeros “conquistadores” llegan también curas y
frailes, además de la temida inquisición que persigue a los
moriscos que logran embarcar en los primeros viajes en busca de la
libertad que en Al-Andalus les negaba esa España Imperial que se
comenzaba a forjar.
El “Santiago matamoros” que en la
batalla de Clavijo derrota a los sarracenos -otra de las
denominaciones despectivas hacia los andaluces-, es trasladado a
América como “Santiago mataindios”. Los mismos conceptos en
Andalucía que en América, los mismos iconos que representan el
castigo divino a los infieles, las mismas instituciones y
torturadores. ¡Cuantas vidas se ha cobrado y se sigue cobrando la
moral etnocéntrica del judeo-cristianismo!.
La aniquilación cultural y física de
los pueblos conquistados es la norma de Castilla. Asimilación o
muerte parece ser la maldición que recae sobre los pueblos
autóctonos de América, igual que anteriormente lo fue sobre
Andalucía.
La manipulación de la historia es otro
de los legados que los “españoles” dejaron en América y en
Andalucía. Sobre esta última ya he hablado en numerosas ocasiones,
y lo seguiré haciendo, pero hoy me preocupa y ocupa la historia de
nuestros hermanos americanos. Siempre que hablan del 12 de octubre
desde el nacionalismo español -del consciente y del inconsciente-,
nos hablan de la labor evangelizadora, como si obligar a un ser
humano a practicar una religión, ajena por completo a su cultura
fuera algo encomiable y provechoso para el “convertido”. Pero el
concepto etnocéntrico de la “única religión verdadera” les
servía de coartada moral para la explotación y el asesinato del
indio.
Otro de los mitos con el que nos
obsequian los nacionalistas españoles -los de derechas y los de
izquierdas- es la creación de Universidades y la difusión de la
cultura y el conocimiento. No podía ser de otra manera si lo que se
pretendía era el sometimiento de los pueblos autóctonos. De esto
sabemos mucho los andaluces. La aniquilación de la cultura propia,
el borrado de la historia para asimilarlos a la cultura del
conquistador es la mejor manera para conseguir un pueblo sumiso, y
las universidades y escuelas son el instrumento para la progresiva
labor de asimilación cultural y “reseteado” identitario de los
pueblos sometidos.
Presentar la conquista tal y como hoy
quieren presentarla desde el gobierno y la corona española y algunos
gobiernos títeres americanos, como un acto de intercambio cultural,
como una fecha a celebrar por la aportación civilizatoria de España
a América, es continuar con el mismo concepto etnocéntrico y con la
misma moral judeo-cristiana que provocó la muerte de millones de
indios y moriscos en América y en Andalucía.
Hoy nuestros pueblos siguen
conquistados, aunque de una forma más sutil, bajo las apariencias de
libertad y de democracia que esta sociedad de la globalización -a
cambio de ser anestesiados por el consumo desmedido de las sociedades
occidentales- nos ofrece.
Todo sigue igual que hace 500 años: el
virreinato de Colón sustituido por gobiernos títeres defensores de
los intereses de las oligarquías locales y de las multinacionales
extranjeras, la inquisición sustituida por los monopolios de la
información que nos dirigen hacia pautas de consumo y de
comportamiento vacías de todo espíritu crítico que pueda dañar
los intereses oligárquicos, y la Iglesia…esos siguen al servicio
del poder y del dinero como siempre, como hace 500 años.
Americanos y andaluces nada tenemos que
celebrar en esas fechas fúnebres del 12 de Octubre o el 2 de Enero,
aunque sí tenemos que recordar y nunca olvidar el genocidio y la
explotación de nuestros pueblos. Nuestro futuro depende de ello.
Desde Andalucía, Patria o muerte.
Imagen: Santiago Mataindios
Alí Manzano

No hay comentarios:
Publicar un comentario