La noticia referida al descubrimiento
arqueológico en “La Bola de Xàtiva” de una lápida funeraria
fechada en el año 27 de la Hégira, correspondiente al año 648 de
la era cristiana, ha tenido una gran repercusión en círculos
universitarios, entre profesionales de la lengua árabe, en páginas
web y en numerosos foros de internet, donde la polémica suscitada ha
originado un rico debate sobre la datación de la lápida y lo que
conlleva, la presencia de musulmanes en la Península Ibérica antes
de la supuesta invasión en el año 711. Tras recibir numerosos
E-mail en nuestra web, recoger los aparecidos en prestigiosos foros
de historia, y previa consulta con reconocidos expertos en la
materia, hemos llegado a las siguientes conclusiones tras analizar
todos los datos de los que disponemos, y sin cerrarnos a otras
interpretaciones que pudieran surgir en el caso de que aparecieran
nuevas pruebas o nuevos argumentos con la solidez suficiente para
desmontar las conclusiones que a continuación exponemos.
Sostenemos la tesis de la exactitud de
la fecha esculpida en la lápida en base a:
- La traducción literal de la lápida.
- El entorno de la excavación.
- La comparación del entorno
arqueológico con otros similares.
- El estilo caligráfico.
-Los testimonios recogidos en hadices
del profeta Muhammad referentes al envío de mensajeros a lugares muy
distantes de Meca en las mismas fechas.
Si nos olvidamos de las
interpretaciones, que siempre están influenciadas por componentes
sociales, intereses profesionales o ideológicos, nos quedamos con el
único dato certero y en el que todo el mundo está de acuerdo; la
traducción de la lápida es correcta y por lo tanto la fecha en ella
expresada es la del año 27 de la Hégira, es decir, el año 648 de
la era cristiana. A partir de aquí, podemos especular con todos los
argumentos que se derivan de la interpretación del resto de
elementos que intervienen en la datación especulativa de la lápida
y del entorno arqueológico en donde esta se ha hallado. El entorno
arqueológico, corresponde a diferentes periodos históricos, desde
el periodo romano del siglo I, hasta, según los arqueólogos, el
siglo XVII. Pero lo que nos interesa en este caso, son los
enterramientos Islámicos. Según el arqueólogo que llevó a cabo
las excavaciones, el Sr. Escrihuela, “las féminas suelen llevar
anillos y pendientes de plata de poca calidad y solo un infante de
unos siete años aparece con un sello cuadrado importante de plata”.
Esto nos demuestra que la técnica
funeraria empleada no se corresponde con las empleadas por los
musulmanes en el siglo XI, fecha de la primera datación de la
necrópolis islámica, sino que corresponde a la época en que se
iniciaba el proceso de conversión del unitarismo al Islam,
caracterizado por la traslación de las técnicas y modos funerarios
unitarios a la incipiente cultura funeraria islámica, produciéndose
en esa primera etapa de conversión una asimilación de estilos
funerarios, que no se daría más tarde cuando la población hubo
asumido las formas funerarias islámicas, por lo que deducimos que el
entorno de las excavaciones, en lo referente a la necrópolis
islámica, no se puede datar en el siglo XI, sino en el VII,
coincidiendo con la fecha de defunción expresada en la lápida. Este
fenómeno de transición de enterramientos Unitarios a enterramientos
Islámicos, ha sido sobradamente estudiado, especialmente en las
excavaciones de Almonaster (Huelva), donde se puede apreciar con
claridad los sucesivos cambios en los hábitos funerarios hasta
llegar a los enterramientos Islámicos más ortodoxos en los siglos
donde la islamización de la población era elevada. La forma de los
enterramientos de Xàtiva, es muy similar al de las fosas más
antiguas encontradas en Almonaster, correspondientes al periodo de
transición del Unitarismo al Islam. En cuanto a la lápida en sí,
el arqueólogo responsable de las excavaciones de Xàtiva, nos dice
que “posiblemente se trata de una pieza procedente del periodo
romano pero que ha sido reciclada por la época islamista”. Supongo
que en el siglo XI sería difícil encontrar lápidas del tamaño y
características de la que estamos tratando, de época romana, por
ser de un periodo anterior, por lo menos en quinientos años,
resultando bastante más fácil encontrarlas en el siglo VII. El otro
elemento de controversia para la datación de la lápida, es el tipo
de escritura empleado, el cúfico. No hay que esperar al siglo XI
para encontrarnos numerosas muestras de este tipo de caligrafía,
pues ya era desarrollada en el siglo VII en Bagdad por la dinastía
Abasi. Esto no significa que su origen estuviera en Bagdad, pudiendo
ser originaria de cualquier otro sitio, incluso de Al-Andalus, al
igual que ocurrió con los números árabes, que aunque desarrollados
magistralmente por los árabes, su origen es la India.
Los árabes no inventaron muchas cosas,
pero tuvieron la habilidad de recoger y desarrollar las ciencias y
las letras de muy diversas partes del mundo, integrándolas en su
cultura y devolviéndolas al resto del mundo como propias. Esto pasó
con los números, y probablemente también con la escritura cúfica.
Hasta hace poco tiempo, también pensábamos que el arco de herradura
fue incorporado a la cultura andalusí por los árabes, descartándolo
recientemente ante la contundencia de las pruebas respecto a su
origen autóctono. Pero hay personas que siguen buscándole los tres
pies al gato, argumentando que las piezas encontradas en la península
arábiga con escritura cúfica están menos desarrolladas que la
encontrada en Xàtiva, por lo que la pieza de Xàtiva tiene que ser
de una época posterior. Esta teoría se cae por su propio peso, pues
parte del error de pensar que la escritura cúfica se inventó en
Arabia. Como ya hemos expresado en el párrafo anterior, posiblemente
los árabes copiaron ese tipo de escritura de otras partes del mundo,
muy posiblemente del Mediterráneo, zona con la que tenían
frecuentes contactos comerciales, especialmente la zona de influencia
del imperio Bizantino, incluído el levante peninsular. Por ello,
seria lógico pensar que los artesanos de las zonas donde se había
desarrollado inicialmente este tipo de escritura, hubieran alcanzado
una perfección que los artesanos de Bagdad aún no habían alcanzado
en el siglo VII. No podemos comparar piezas arqueológicas de época
islámica de la Península Ibérica y de Arabia, aunque fueran del
mismo periodo, pues el Islam andalusí evolucionó de una forma muy
diferente al Islam Oriental, en sus expresiones artísticas y
culturales, basadas en el rico acerbo cultural anterior.
Otro de los tres pies del gato, es el
referente a la teoría de la llegada de la pieza desde Siria a lomos
de un burro en el siglo XI. Se nos olvida que la pieza pesa 60 kg. y
que en aquella época, un viaje desde Damasco hasta Xàtiva podría
durar meses, además de no entender la finalidad de tal operación.
¿Pretendían los Sirios del siglo XI engañar a los ciudadanos del
estado español del siglo XXI?. Las extrañas contracciones de letras
para hacer coincidir el escrito con las dimensiones de la lápida,
hablan de un artista neófito o pionero en el uso de la escritura
árabe. De haber sido esculpida con posterioridad, la perfección por
la práctica de este tipo de trabajos hubiera dado un resultado mucho
más “normalizado”. Tampoco es extraño que un contemporáneo del
profeta Muhammad llegara a la Península Ibérica, ya que está
suficientemente documentado el envío de mensajeros a innumerables
sitios muy alejados de Meca, siendo muy conocido el hecho de la
llegada de estos mensajeros a China, concretamente a la ciudad de
Shangai, en la que hoy en día se conserva una mezquita de esa época.
Si los mensajeros del profeta llegaron a China, ¿porqué no pudieron
llegar a la Península Ibérica?. Esta posibilidad coincide con la
fecha de la lápida de Xàtiva.
Y el tercer pié del gato, es el
referente a la datación efectuada por el arqueólogo encargado de
las excavaciones. Este señor data la pieza en el año 1038 de la era
cristiana, 427 de la Hégira. ¿Porqué el año 427 si la traducción,
que no ofrece dudas, nos da el año 27?. Según algunos estudiosos,
en el siglo XI los musulmanes no esculpían las centenas en las
fechas de defunción. Es un poco extraña esta argumentación.
¿Porqué no escribían las centenas en el siglo XI y sí lo hacían
en los siglos anterior y posterior, es decir, en el X y el XII?. El
error en la datación oficial no podemos atribuirlo al arqueólogo,
pues este ha seguido esta teoría de la falta de las centenas,
aceptadas en algunos ámbitos oficiales. La pieza en cuestión es muy
similar a otras piezas datadas en el siglo XI, por lo que ante la
similitud de coincidencias es datada en la misma época que las
encontradas anteriormente. Este comentario, realizado por una persona
de prestigio en el mundo académico, sobre la similitud de la lápida
encontrada en Xàtiva con otras encontradas con anterioridad en otros
lugares del Mediterráneo nos confirma que la presencia de musulmanes
en la Península Ibérica durante el siglo VII, no es un hecho
aislado, sino más frecuente de lo que hasta la fecha pensábamos,
confirmando las tesis del historiador Ignacio Olagüe sobre la
presencia de musulmanes durante el siglo VII en las zonas de
influencia Bizantina.
El método de análisis para datar la
lápida es bien simple: la primera lápida de estas características
se dató en el siglo XI, ya que no podía pertenecer al siglo VII
porque los árabes aún no habían invadido la Península Ibérica.
En cuanto a la explicación de la fecha, también es sencilla: a
todas las lápidas fechadas en el siglo VII le faltan las centenas,
por lo que arbitrariamente y sin justificación alguna le añadimos
cuatro centenas para que nos cuadre con las ideas preestablecidas.
Una vez datada la primera lápida, a las demás, por analogía les
atribuimos la misma fecha que a la primera. Esto explicaría también
la datación de la necrópolis islámica de Xàtiva. Corresponde al
siglo XI por encontrarse en ella una lápida del mismo siglo. El
error fundamental de algunos estudiosos de la época islámica es el
de aceptar de forma dogmática la entrada por la fuerza del Islam en
la Península Ibérica en el año 711. Si pudieran desprenderse de
estos prejuicios podrían aportar luz a muchos de los enigmas aún
por resolver. De la polémica surgida del hallazgo de la lápida de
Xàtiva, además de valiosas conclusiones, hemos obtenido una
importantísima información: EXISTEN MÁS PIEZAS SIMILARES A LA DE
XÀTIVA FECHADAS EN EL SIGLO VII.
A los investigadores que tienen
conocimiento de estos hallazgos les rogaríamos que los hicieran
públicos para que de su estudio podamos obtener la valiosísima
información que nos lleve a disipar las dudas sobre la historia
Islámica en la Península Ibérica. La redacción de “Identidad
Andaluza” agradece el debate producido en todos los sentidos,
quedando abierta a cuentas teorías sean necesarias para el
esclarecimiento definitivo del enigma de la lápida de “La Bola de
Xátiva”.
Ali Manzano

salam ´aleicum.La verdad es que no sé que decir.Francamente me parece una fecha prematura y una pieza sin parangón para el tiempo propuesto.La verdad es que me gustaría estudiar el asunto en profundidad.Gracias por el artículo. Javier López.
ResponderEliminarفرحت كثيرا لما علمت أن في الأندلس من رجال مثلكم يدافع و يصارع من أجل تصحيح التاريخ،
ResponderEliminarو حزنت للأبطال الشهداء الذين كان لهم الفضل الكبير في تبليغ رسالة التوحيد.
وفقكم الله و رعاكم
Me parece brillante como se expone este asunto, que por otro lado, nunca había oído hablar de él. Me gusta porque, salvando las distancias, me traslada a nuestra investigación e hipótesis sobre la arquitectura zagrí, es decir, la arquitectura aragonesa de ladrillo y yeso, confundida entre la mudéjar, que los medievalistas se niegan a reconocer. Enhorabuena por llamar al pan pan...
ResponderEliminar