Últimamente parece que los viejos
mitos sobre Andalucía han resucitado. Desde organizaciones como las
FAES de Aznar, instituciones públicas, medios de comunicación,
editoriales, Fundaciones dentro del ámbito de la Alianza de
Civilizaciones, etc. están recuperando, divulgando y levantando los
viejos mitos que ya habían derribado historiadores, pensadores,
escritores e intelectuales andaluces y no andaluces de diversas
especialidades.
Por un lado tenemos el recalcitrante y
vetusto nacionalismo español que nunca ha cesado su guerra contra
Al-Andalus, contra Andalucía y contra cualquier interpretación de
nuestra tierra que lleve a los andaluces un mínimo de dignidad y de
orgullo. “Santiago matamoros” ha vuelto a cabalgar de nuevo en
forma de filósofos, escritores, locutores de radio, tertulianos de
aburridos programas de TV, documentales pretendidamente históricos,
columnistas de prensa, políticos y hasta curas. Sus obsesiones son
las mismas que comenzaron a construir hace quinientos años: la
invasión de unos feroces árabes que invadieron “España” (1) y
en tres años la conquistaron, excepto un pequeño reducto del norte
peninsular, donde unos patriotas españoles al mando de Don Pelayo
iniciaron la Reconquista hasta expulsar la malvado moro del solar
patrio y devolvieron Andalucía a España y a la fe católica.
Por otro lado tenemos a unos
“nacionalistas españoles”, más sutiles que los anteriores y que
no se reconocen como tales. Son los “progresistas españoles” o
los representantes de la autodenominada “izquierda”. Bajo una
máscara de multiculturalidad y de aceptación del hecho diferencial
de los pueblos se esconde un intento de integrarlo todo en la
Identidad Española. Con el objetivo de uniformizar culturas y
pueblos, mezclan en la batidora las diferencias culturales, sociales,
políticas, religiosas y étnicas de las naciones que conviven en la
Península Ibérica, con el resultado final de un movimiento
centrífugo que sin darnos cuenta nos lleva al mismo lugar que los
“nacionalistas” del primer grupo, es de decir, a la España Una
del centralismo castellano con el paripé autonómico con el que
contentan a los “nacionalismos burgueses” del norte peninsular.
Los mitos que vamos a derribar de este
segundo grupo son los relativos al “buen rollito” de la “Alianza
de Civilizaciones”, a las “Tres Culturas”, al de la “superación
de los nacionalismos” por ese concepto tan ñoño de la
“Civilización Mundial”, de los “ciudadanos del mundo”, de la
“solidaridad de los pueblos” o de la “igualdad de derechos”
de todos los ciudadanos del Estado español.
A través de 12 entregas semanales
iremos desgranando todos los mitos y clichés que han echo del
andaluz un pueblo inseguro, apático, sin autoestima, sin orgullo y
temeroso de tomar las riendas de su destino.
El futuro de Andalucía pasa por la
recuperación del orgullo, y este solo se puede conseguir mediante el
recuerdo y el conocimiento de nuestra historia y nuestra cultura, SIN
MITOS.
Notas:
(1) Para el nacionalismo español
España es un concepto esotérico que traspasa los conceptos del
tiempo y el espacio, considerando España a todos los pueblos y
civilizaciones que han ocupado la península Ibérica desde el inicio
de los tiempos. Excepto los moros, claro.
Próximos Capítulos
Andalucía no tiene historia propia
Invasión de árabes
Reconquista
Expulsión de los moriscos
Repoblación de Andalucía con
castellanos y gallegos
La Andalucía sumisa
Blas Infante
La transición
Los nacionalismos
El andalú
Epílogo

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