De las condiciones enumeradas por Luis
Villoro, para que un grupo humano sea considerado nación, todas son
cumplidas con creces por Andalucía, aunque desde aquellas
comunidades españolas que han sido favorecidas por la situación de
colonialismo interior que ha sufrido Andalucía, se quiera
convencernos de lo contrario, en base a –según ellos- la carencia
de una lengua autóctona en Andalucía. Como ha demostrado el Dr.
Moulines, la lengua, aunque es importante, ni define por sí misma,
ni excluye a un grupo humano del reconocimiento de nación. Pero en
el caso andaluz, esta afirmación de los pueblos del Norte, de una
carencia de lengua propia, es completamente infundada; su fundamento
está, -y a riesgo de hacerme pesado, volveré a decirlo- en mantener
la situación de colonia interior, en no atribuir a los andaluces un
elemento en el que ellos mismos –los pueblos del norte- se basan
para reconocer el estatus de nación: la lengua. Por ello, a las
diferencias lingüísticas andaluzas se les llama “dialecto”: una
forma de hablar el castellano o español de un modo “peculiar”, a
consecuencia de la escasa formación de los andaluces, objeto de la
burla y el desprecio de los castellano-parlantes.
Decía Blas Infante, que el “genio”
andaluz, solo necesitaba un período de libertad para salir a la
superficie. No podía ser más certero nuestro insigne maestro. Si
consultamos en la enciclopedia virtual WIKIPEDIA, “modalidad
lingüística andaluza”, nos encontramos lo siguiente:
La modalidad lingüística andaluza
(también llamada dialecto andaluz o simplemente andaluz) es la
variedad del español que se habla en Andalucía, en el sur de
España.
Aunque sufre variaciones geográficas,
los hablantes de esta modalidad poseen muchas características en
común, lo que unido a su elevado número hace que sea una de las
variedades más importantes del idioma.
El origen de la modalidad lingüística
andaluza debemos buscarlo en la época andalusí, en la cual el árabe
vulgar hablado en Al-Andalus evolucionó hasta la lengua de alyamía,
la hablada por los habitantes de Al-Andalus no relacionados con las
élites dominantes (las cuales hablaban árabe o bereber). En la
lengua de alyamía podemos ya encontrar bastantes de los rasgos hoy
característicos de los andaluces. La posterior conquista castellana
ocasionó que ambas hablas (la castellana y la andaluza) no
divergieran sino que se encontraran, por lo cual hoy en día no
suelen ser consideradas lenguas distintas. Al no provenir en su
totalidad del castellano, algunos lingüistas opinan que no debe ser
considerado diacrónicamente un dialecto de él; por eso el término
que se considera más correcto para definir al andaluz (y el oficial
según la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de
Andalucía) es el de «modalidad lingüística andaluza», aunque no
estén de acuerdo todos los eruditos en el tema.
Las características principales del
andaluz son una pronunciación bastante diferente de la castellana y
un repertorio de palabras autóctonas, que sumadas a las castellanas
determinan una relativa riqueza léxica. Existen asimismo algunas
variaciones sintácticas y morfológicas.
Dentro del andaluz distinguimos dos
grandes zonas: la occidental y la oriental. La zona occidental
comprende las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y la parte
occidental de las de Córdoba y Málaga y la zona sur de Badajoz. La
zona oriental se extiende por las provincias de Jaén, Granada,
Almería y la parte oriental de Córdoba y Málaga, adentrándose
incluso en la provincia de Murcia, en donde se funde con el panocho.
Características principales
• Neutralización de los sonidos de
"s" y "z" iniciales o intervocálicos, lo cual,
según la zona, deriva en ceceo o seseo. El ceceo podemos encontrarlo
en las partes más meridionales de Andalucía, incluyendo la
provincia de Cádiz (excepto la capital), y sur de Sevilla, así como
las franjas del sur de Huelva, Granada y Almería. El seseo es la
solución adoptada por el norte de las provincias de Huelva, Málaga,
Sevilla, Granada, Córdoba, Jaén y casi la totalidad de Almería. En
las zonas seseantes, el sonido realizado para la "s" es
ligeramente distinto al castellano: mientras que la "s"
castellana es ápico-alveolar, la andaluza es predorso-dental (salvo
en ciertas partes de Córdoba, donde es coronal plana).
• Transformación de "s"
final de sílaba en una breve aspiración, que a menudo puede llegar
a modificar la consonante siguiente; por ejemplo, lo que un
castellano pronunciaría "los barcos", un andaluz diría
como "loh varcoh", en donde la "b" ha sido
transformada en labiodental por el efecto de la aspiración. Las "s"
finales de oración o de grupo fónico no se pronuncian en la zona
occidental, mientras que en la zona oriental originan una abertura
extraordinaria de la vocal precedente (esto también puede ocurrir a
final de palabra).
• Rechazo a la "d"
intervocálica, lo cual se nota sobre todo en los participios, como
"cantao", "bebío" o "partío".
• Rechazo de numerosas consonantes
finales, como "comé" en lugar de "comer",
"comerciá" en lugar de "comercial" o "comuniá"
en lugar de "comunidad".
• Neutralización de "l" y
"r" implosivas, como en "arcarde" (alcalde).
• Pronunciación aspirada de la "j"
castellana en la zona occidental, sonando como "h" aspirada
inglesa o alemana, sonido del que el castellano carece. Asimismo, la
"f-" inicial latina que en castellano ha dado "h-"
muda, en la zona occidental a menudo se conserva aspirada.
• Realización palatal del sonido
castellano de "ch", llegando a sonar como la "sh"
inglesa o la "sch" alemana. Sólo ocurre en la zona
occidental.
• Desaparición del "de" de
posesión: "casa María" en lugar de "casa de María".
• Articulación de nombres propios:
"la Marta", "el Pedro", etcétera.
• Ausencia de leísmos, laísmos y
loísmos en la mayor parte del territorio andaluz, salvo en las
capitales, en donde la fuerte presión de la modalidad castellana
está introduciendo el leísmo de persona "le saludé", en
lugar de "lo saludé".
• Un gran número de palabras que se
usan exclusivamente en Andalucía ("arkausí", "arresío",
"ehmoresío", "arkatufa", "arkansía",
"hamá", etcétera), mayoritariamente de origen árabe
andalusí.
• Sustitución de "vosotros"
por "ustedes" sin cambiar la forma verbal: "¿Ustedes
vais al cine?" (sólo se da en la zona occidental). En el
imperativo plural se da un peculiar cambio: "ustedes callarse"
donde el castellano dice "vosotros callad".
Curiosidades
Como último apunte, mencionar que se
han elaborado varias gramáticas del «idioma andaluz» durante la
historia, para preservar su diferencia e impedir su fusión con el
castellano, pero ninguna llegó a aprobarse oficialmente. La última
elaborada fue durante la II República española, y fue presentada a
Cortes junto con el Estatuto de Autonomía para Andalucía, pero
debido al estallido de la Guerra Civil Española, no llegó a
aprobarse.
Bibliografía relacionada
• Frago García, Juan Antonio,
Historia de las hablas andaluzas, Ed. Arco/Libros, 1993.
• Mondéjar, José, Dialectología
andaluza. Estudios, Ed. Don Quijote, 1991.
• Onieva, Juan Luis, Ortografía
vocabulario para andaluces, Ed. Playor, 1985.
Esta definición de Wikipedia, aunque
da una excesiva importancia al latín en el proceso de formación del
andaluz, -algunos prestigiosos especialistas en el tema como el
profesor Federico Corrientes no están de acuerdo- nos presenta una
idea del andaluz muy diferente de la que nos llega de las
instituciones y organismos oficiales, debido a la ausencia de lastre
ideológico del que están impregnadas las instituciones españolas y
andaluzas. Como hemos visto, el concepto que de la lengua andaluza se
tiene fuera de Andalucía, empieza
a cambiar cuando se trata el tema
sin los prejuicios que sobre la historia y la cultura andaluza se
tienen en España… y también en Andalucía (provocados por la
educación asimilista).
En la definición de ‘modalidad
lingüística andaluza’ que nos ofrece la enciclopedia Wikipedia,
podemos ver una notable diferencia con la idea tradicional que desde
España –Real Academia de la Lengua, instituciones educativas,
medios informativos y culturales, etc.- nos ha llegado, haciéndonos
participes a los andaluces de esa visión de la lengua andaluza como
‘dialecto’ o español ‘mal hablado’. A pesar de la dificultad
que tiene la tarea de difundir la ‘realidad andaluza’ desde
criterios de objetividad histórica, algo se ha conseguido, aunque
todavía nos queda un largo camino por recorrer.
Alí Manzano

Está bien la idea, yo también creo que en andalucía se hablan varias lenguas diferentes a la castellana y no solo un andaluz, una pequeña corrección en cuanto al ceceo y al seseo, en almería es raro el ceceo y el seseo sólo se da en una pequeña parte sur occidental que pega con granada, en mi lengua se escribe así lo que te he comentado:
ResponderEliminarPòh ehtá bien la idea, yo tamién me pienso q'en andalucía se platican munchä lenguä dehtintä a la cahtillana y no tasamente hay un andalùh, una pequeñica corrèhción arreol der ceceo y er seseo namàh apaece ner cornijà sùh òhcidentà que linda con graná, en mi lengua s'ehcribe asín tar cuà como te mentáo anteh.