Esta frase, se convitió en el lema de
los príncipes nasries de Granada, encontrándose varias miles de
veces en la decoración de la Alhambra de Granada. Corría el siglo
XIII cuando al Imperio Almohade se le escapaba el poder muy
rápidamente.
En Marruecos eran desbancados por otra
tribu bereber, los meriníes, mientras que en Al-Andalus se
desmembraría en numerosos reinos de Taifas que uno tras otro irian
cayendo en manos de los ejércitos cristianos. En el año 1236,
Córdoba, capital del Califato, sucumbía definitivamente ante los
reinos cristianos,






